
Sobre KONG Tienda-Galería
En Kong nos gustan las camisetas, los discos, los juguetes, los pins, los libros, los cómics, los muebles, las revistas, las fotos, los posters y el rock. Nos gusta hacer, ver y tener cosas que nos pongan de buenas... cosas de todo el mundo y por supuesto de México.
Kong es una tienda y además es una galería donde pretendemos exhibir las mejores y más cuidadas exposiciones de diseño, ilustración, cartel, street art, etc.
Estamos ubicados en la colonia Roma, Colima 143 esq. Córdoba... asi que si andan por el barrio dense una vuelta para saludar!
KONG tienda-galería somos
Hula+Hula (Quique Ollervides y Cha!), Dr. Alderete y Clarisa Moura
About KONG Design Store & Gallery
At Kong we like t-shirts, records, toys, badges, books, comic books, magazines, furniture, photographs, posters and rock & roll. We like to design, look at and own things that make us happy... Things from around the globe, and of course from Mexico. Kong is a store and a gallery where we pretend to exhibit the best hand picked shows featuring illustration, poster graphics, design, street art, etc.
You can find us at the corner of Colima 143 and Córdoba st. in la colonia Roma, Mexico City... So if you happen to be walking around the neighborhood please do stop and say Hi!
KONG Design Store & Gallery is:
Hula+Hula (Quique Ollervides & Cha!), Dr. Alderete & Clarisa Moura
11 comments:
Marifer Castro. Comparación entre el Museo del Juguete Antiguo y Kong.
El camino a la colonia Doctores fue una verdadera odisea, no recuerdo haber ido antes por esos rumbos y la verdad no fue tan sencillo dar con la calle correcta. La entrada al Museo del Juguete Antiguo es pequeña; al abrir el portón hay una escalera y de nuevo te hallas ante una puerta. Un señor muy amable te deja pasar y de repente todo es un juego: fotos, juguetes, cajas de juegos de mesa, títeres, muñecos de luchadores, muñecas de porcelana... todos estos objetos son tan sólo un 10% de una enorme colección que se encuentra esperando ser vista y admirada.
Hay tantos objetos que es difícil verlos todos. El polvo ha decolorado las vestiduras de algunos juguetes y borrado parte de sus rostros, lo que provoca aún más curiosidad. La entrada es libre y sin pagar un sólo centavo, disfruté de una visita guiada semipersonalizada: me contaron anécdotas y proyectos. A mi mente llegaron visiones de otras épocas, de juguetes que he visto antes en casa de mis abuelos o en posesión de mis padres. Vi objetos de lo más bellos y elaborados (una enorme casa de muñecas de los años treinta es claro ejemplo de ello) y pensé en lo mucho que hubiera dado por poseerlos cuando niña.
Recordé también las navidades en las que el regalo más deseado era algún juguete y en las que lo peor que te podía pasar era que te obsequiaran ropa (¿y esto para qué lo quiero? solía pensar). A mi alrededor había vitrinas de lo más peculiares: máquinas de palomitas, carritos de feria, naves espaciales de juguete... todo hecho de materiales usados y/o reciclados: una verdadera joya de la creatividad.
Una vitrina muestra decenas de "Salinas" con diferente vestimenta, incluso acompañado del "Chupacabras". En otra más hay cochecitos, de todos tamaños, modelos, colores y formas. Y muy cerca hay una muy graciosa: luchadores vestidos de mujeres.
Me encuentro con un pupitre escolar transformado en parador; debajo del vidrio puedo ver un salón de clases de muñecas de porcelana tomando lecciones de francés. Lo mismo me encuentro con el Pato Donald que con Batman, Blanca Nieves o el Gato Felix. Y al ver todo esto no puedo dejar de preguntarme la cantidad de historias maravillosas que escucharía si tan sólo los juguetes pudiesen hablar.
Me quedo con ganas de ver más, de obtener más información, de conocer a la ya anciana señorita Weltz, antigua dueña de la casa de muñecas que tanto me fascinó (no puedo creer que tenia luz eléctrica, qué detalle); pero también me quedo de muy buen humor: hay tanta comunicación en estos objetos, pueden hablarnos de culturas, modas, costumbres, tradiciones, gustos y de muchas personas.
De vuelta a la realidad y camino a la Roma para visitar la tienda de juguetes de diseño Kong, me imagino las grandes diferencias que encontraré con el museo.
Efectivamente, Kong es un lugar pequeño, sin polvo, atemporal. Hay libros, revistas, bolsas, playeras, muñecos de tela, peluches, muñecos bizarros y definitivos personajes por empleadas. La que cobraba era una chica de unos veintitantos, cuyo cabello negro lucía unos muy impactantes mechones verdes. Los muñecos no son niños o niñas, animales o personas, digamos que son criaturas. La mayor parte de los diseños son japoneses, aunque también los hay ingleses y mexicanos.
Collares, aretes, broches para el cabello, agendas, estampas... muchos artículos. En el fondo hay una exposición de cuadros que tienen frases chistosas o "hechizos" para "deshacerte de tu rival" o "llamar a tu verdadero amor", todos eran infinitamente graciosos.
Juguetes como los que se venden en Kong difícilmente se hubieran considerado bellos en el pasado, y ahora son artículos de colección bastante valiosos.
He ahí las diferencias, pero hay algunas semejanzas: en ambos lugares hay juguetes con los que nadie juega. En el museo, esto se debe a que son objetos antiguos, delicados, en exhibición, cuyo objetivo es ahora ser mirados y no usados, son la atesorada colección de un arquitecto que tuvo la brillante idea de adquirirlos. En Kong los juguetes son para coleccionar, nadie juega con ellos, son diseños de elevado valor para quien los posee. Otra igualdad consiste en que ninguno de los dos lugares se limita a recibir niños, están abiertos a todo público y hasta es posible que los adultos hallen mayor diversión y entretenimiento que los pequeños.
Ambas experiencias fueron muy agradables. Me hacen pensar en lo importante que es en nuestras vidas el tener un rato para divertirse y objetos que lo hagan posible; en cómo las cosas, lo material, pueden atraer lo metafísico, las ideas, el pasado, la ilusión de una época que ya se fue o de un mundo irreal que sólo existe en los diseños de algún creador. Definitivamente fue un deleite para mi niña interior, un placer para mi yo actual y muchas visitas pendientes para mi persona futura. ¡Me encantó!
Daniela Peters
Comparación
Museo del juguete Antiguo y Kong
22-noviembre-2007
Creo que es peor ir de día a la colonia Doctores que de noche, de día se ve todo y la verdad si hay partes horribles, además hay cada wey que da un miedo, en cambio de noche ni ves bien o por lo menos yo así que vas muy campante por ahí y no te das cuenta de muchas cosas. Probablemente de noche sea mas fácil que te pase algo, pero por lo menos, disfrutas mas del paseo porque ni cuenta de las caras feas de los tipos o de la zona. Además si hay partes feas, pero también hay partes bonitas, tienditas, parquecitos y así.
Primero fui al Museo, entre y olía un poco mal, la verdad es que aunque había gansitos, granolas, papas, y lo que mas me gusta en la vida sushi, jamás comería ahí por el olor. Ni siquiera era un olor insoportable, simplemente era un olor raro que en lo particular preferiría no oler.
Cuando entramos a la tienda-restaurante, una como china loca nos observaba pero no nos decía nada, entonces salio un señor y ya me acerque y le pregunte por el museo. Nos dijo que era arriba, subimos.
Primero un señor nos recibió muy amablemente y nos empezó a explicar algunas cosas, luego apareció el señor al que le había preguntado que donde era el museo y el acabo por darnos el tour de todo el museo. (La verdad los 2 señores poca madre)
La colección se empezó a juntar en 1955 por un niño llamado Roberto, él tenía 10 años. Son 10 000 juguetes los que se exhiben ahorita y les falta 1 millón por sacar.
Y muchas cosas diseñadas por el dueño, llamado Roberto Shimizu, que de hecho su hijo estudia en la Ibero, arquitectura 8 semestre.
Me gustaria poner todas las cosas que me gustaron pero son miles así que voy a poner algunas:
•los reflectores para eventos, que tenían motos adentro.
•La primera promoción de Coca Cola con Walt Disney, Pinochio o Pinocchio o ninguna de las 2 pero ese ya saben cual, Alicia, Pluto, Goofy, Blanca Nieves, Pato Donald y muchos otros.
•También sacaron una edición de un nacimiento, que eran todas blancas las figuritas y tú las pintabas, pero el señor me dijo que no funciono tan bien como los de Walt Disney. Para los dos juntabas las corcholatas y te iban dando los monitos.
•Vi unos yoyos bien padres, uno de madera naranja que me encanto. Además me encantas los yoyos.
•El cartel original de la película de Cantinflas, amaba a Cantinflas.
•Un puerco y un gato hecho con piel real de cada uno de los animales, siglo XIX.
•Los carros de cerámica y metal de los años 30 y 40’s
•Los cuentos de hace 40 años como la familia burron, Bruce Lee, El pájaro Loco (wow), Tom y Jerry. Los periódicos, El Figaro que costaban 80 cts. Los álbumes que se armaban recortando la parte de atrás de las cajetillas de cerillos. Esta padre el que se llamaba amor es, que todas eran con frases diferentes como: amor es no dejarla salir con microminifalda.
•El yate enorme que se manejaba con control remoto.
•El estuche de belleza de los años 50’s, súper bonito. Todas las piezas chiquititas.
•El metro hecho de lámina y los tickets de antes para subir al metro.
•La carta del Santo que le manda a su amada, como escribía, tipo boy a ir, y en la PD. Perdón por las faltas de ortografía, no se la enseñes a nadie. Si supiera el hombre donde esta su carta!!
•Los cerillos en forma de piernas estaban padres.
•La bici de los años 30
•La caja de Kraft de quesos o jamón, como eran esta cañon.
•La caja de la ilusión que armaron con todas las cosas que representa al Distrito Federal
En las 2 salas de abajo lo que más me gusto fue:
•La casa de muñecas, obvio esta impresionante, pero lo mas impresionante es ver la foto de la dueña de la casa, la niña Weltz, que bueno ahorita de niña no tiene nada. Pero la casa esta increíble y además tenia de todo.
•La colección de trenes alemanes, de la escala 2.
•La boca de 4 metros donde tocaba la Santaneca, que estaba volteando hacia arriba.
•El carrito donde vendían, palomitas de los años 40.
•Y algo que me recordó mi infancia mucho, la fabrica esa de raspados multi sabores.
La tienda Kong me encanto, hay unas cosas padrisimas, quería todo. Están las muñecas estas feas, hay monitos padrisimos, hay uno blanco en especial que me encanto, pero no se si tenia nombre la verdad no pregunte.
Luego las camisas también poca madre, unos collares, llaveros, bolsas, agenda, no, todo me gusto.
Los luchadores de la parte de atrás, el Santo fue algo común en los 2, en el museo estaba el traje original del Santo, las cartas muchas cosas, en la tienda también tenían la figurita del santo.
Claro que es muy diferente a lo que vemos en el Museo, la mayoría de las cosas en la tienda son nuevas, modernas, y a diferencia del museo, la tienda no te hace recordar cosas, ni te hace volver a pensar en cuando eras niña, que esta fue la parte que mas me lleve del museo, volví a vivir un rato una etapa de mi vida que creí había olvidado por completo, me di cuenta que no era así.
Bueno la tienda me encanto, me fascino un cuadro pero valia $5000 (jaja).
En general el ambiente de la tienda me gusto, nos dejaban agarrar todos los libros, y las revistas, los ceniceros, o los libritos esos que se llaman agua y hongo creo que pasas rapido las hojas y se ve una historia.
Habia libros interesantes como portadas o posters de las mujeres mas sexies en la historia, un libro enorme que se llamaba "fashion" que se veia muy bueno.
Bueno de los cuadros que puedo decir estaban padrisimos, habian con combinaciones super extrañas pero que se veian padrisimos.
Me causo mucha risa un muñeco que es el santo Maradona, y otra muñeca que se llamaba Edni o algo asi y que tenia un letrero que decia "no soy la chilindrina" pues la muñeca se parecia bastante. tienen como que cosas alternativas o fuera de lo comun, como quieras verlo, pero que se ven muy bien como las playeras, al igual que los peluches son super extraños pero estan padres. Hubo unas bolsas que vi que tambien se me hicieron muy originales o por lo menos yo no las habia visto, eran unas bolsas que estaban hechas a base de bolsas de cacahuates sabritas o asi de envolturas.
Encuentras muchos tipos de accesorios como llaveros, pines, pulseras, broches etc. y todo me parecio super original, la verdad la tienda me gusto mucho me parece que tiene de todo un poco, y en si el lugar o sea la tienda me parecio bastante comoda a pesar de que tienen de todo, me gusto su distribucion, no te sientes como bombardeado de objetos.
El viernes pasado fui a Kong y la verdad no es lo que me esperaba, hasta me gustó. Claro que no compraría nunca ninguno de esos artículos que son monumentos al ocio vicario, inútiles y meramente ornamentales, pero tengo que admitir que, si no fuera una utilitarista de hueso colorado, hasta me vería tentada a comprar una de esas libretitas coloridas.
Lo cierto es que la tienda te atrapa, te aisla del tráfico y la velocidad urbana y te instala en una especie de playa relajada.
Creo que más que juguetería, Kong es una tienda de diseñador. Tiene cosas muy coloridas y fresacs, desde playeras y cuadernos hasta cuadros kitch. Me gustó mucho la decoración de la tienda, la cual en verdad te relaja y te aisla (bien pensado a nivel mercadologico) para que el consumidor pueda concentrarse en las mercancias expuestas. La decoración y el ambiente de la tienda me recordó una de las primeras clases que tuvimos. En ella comentamos que hoy en día todo tienen que ser temático y sin duda Kong no se queda atrás. Supongo que muchos clientes de Kong se dan vueltas periódicas por la tienda solo para ver qué hay de nuevo. Quizá lo que la tienda conjuga no es sólo la mercancia sino también el ritual.
Creo que Kong mantiene el mismo estilo que la condesa, algo así como alternativo-cool.
Otra cosa que me llamó la atención fueron los juguetes y las muñecas que pretenden ser feos pero resultan lindos y casi adorables. Los artículos están llenos de color y con un estilo cubista, muy ad hoc a la tendencia actual.
No sé a cuanto se eleven sus ventas y utilidades, pero mientras no haya mucha competencia, parece que es un buen negocio, o al menos uno rentable.
Visita al Museo del Juguete Antiguo y a Kong.
Natalia Mejía
Por principio de cuentas, jamás imaginé que existiera algo así en México. Cuando me dijeron que debíamos visitar el museo del juguete, me quedé intrigada. Nunca había visitado uno y quería saber de qué se trataba. Después de dar vueltas y vueltas por la colonia Doctores, dimos con el lugar. Un lugar que por fuera parece muy pequeño. Entramos y nos recibe un guía para explicarnos que se trataba de un museo de juguetes antiguos y cultura popular.
Pude observar que las vitrinas estaban hechas con material recilcado. Había rocolas con juguetes musicales dentro. Un dispensador de gasolina con carritos dentro. Jaulas enormes de pájaros muestran peluches y juguetes de aves (como el pato Donald). En la parte de abajo es increíble ver carritos de helados con muñecos dentro. Una muestra indudable de ingenio por parte de los coleccionistas. Había como un camión para niños pequeños, que me gustaría saber si en algún momento funcionó con motor o había que jalarlo.
Es como transportarse a otro tiempo. Puedes imaginarte exactamente como esos juguetes pudieron haber sido utilizados hace décadas. Cuando llegué a la vitrina de los cómics, me moría de ganas de hojearlos, pero no se podía. "El Conejo de la suerte" llamaban a Bugs Bunny. También me encantó ver las muñecas de diferentes épocas, los cochecitos, los luchadores, bicicletas, etc.
La casa de muñecas de la Sra. Weltz fue de las cosas que más me gustaron. Era una casa enorme de los años 30 en Alemania. Tenía luz eléctrica, y aún le funcionaba. Muebles completos y originales. Una joya. El guía nos contó que lograron contactar a la Sra. Weltz y que la invitaron a que viera su antigua casa de muñecas aún en perfecto estado. Otra de mis piezas favoritas fue un R2D2 enorme que decía "Viaja al espacio con Arturito" y ponías unas monedas, entrabas y había un pequeño asiento que giraba. No lo podía creer, fue mi máximo imaginar que los niños se metían a una caja metálica a dar vueltas.
Disfruté muchísimo el museo y realmente me puse a pensar que los juguetes son una importante representación de las diferentes épocas y culturas. Si el arte se muestra como documento, ¿por qué no los juguetes?
Más tarde nos dirigimos a Kong, una tienda/galería de diseño. Es, muy en el estilo kitsch nacional, un lugar diferente. Venden ropa, bolsas, libros, revistas y juguetes. Juguetes de diseño. No son artesanías, pero el diseño de estos objetos es lo que les da cierto valor artístico.
Me compré una agenda de "La Gran Familia Mexicana" edición especial de TV. Incluye a varios personajes de culto de la televisión mexicana, Paco Malgesto, Topo Gigio, el mago Septién, entre otros. El lugar me gustó muchísimo, la mayor parte de lo que venden son productos 100% mexicanos y vanguardistas. Realmente había cosas muy padres y lo mejor es que mantienen el estilo de las cultura popular mexicana.
Ambos lugares manejan conceptos de juguetes y culturas populares de maneras muy distintas. El museo te muestra lo que solían ser y Kong retoma su estética para crear cosas nuevas. Desde luego los juguetes que se venden en Kong no serán los más solicitados esta Navidad, quizás ni siquiera les interesen a los niños de hoy, pero son valiosos por lo que representan.
Un elemento común clarísimo en ambos lugares es la figura del luchador enmascarado mexicano. Se ha convertido en un elemento de identificación nacional. El museo muestra los muñecos que se han vendido a lo largo de los últimos 80 años y las máscaras que se vendían para los niños. Kong toma elementos de la lucha libre para crear sus productos y comercializarlo.
Fue una visita agradable y la verdad regresaría en cualquier momento a esos lugares.
Para llegar a al colonia roma, Daniela y yo, y dar con la calle también fue todo un rollo nos perdimos mas que cuando adentrábamos a la Doctores, incluso le pagamos a aun taxi para que nos dejara en la esquina en donde se encontraba la tienda.
La tienda es muy “cool” tiene juguetes de diseño bastante coquetos y una que otro accesorio bastante “fashion” y original. Los juguetes de diseño desde hace in tiempo llaman mi atención, ya que aunque no son del todo lo que se podría denominar lindos, tienen y expresan cosas bastante interesantes. Al igual que muchas cosas de diseño esto de coleccionar este tipo de jugotes es un hobbie caro, no son nada baratos pero creo que el diseño y todo lo valen
A mi gusto mas el museo, varias razones la primera es que me sentí muy identificada con varios de los juguetes que en el museo se muestran, otra cosa es que muchos jugotes representan mucho a Laos que es México y a lo que fue en el pasado y me gusta tanto vivir aquí que por eso me siento así, ora cosa también es que los juguetes de diseño son coma para gente mas grande no para niños, sino para alguien que cuando compra uno sabe lo que este implica y los jugotes del museo no estoas son muy simples y de cierta manera son mas “inocentes” ( como yo lo veo) al igual que los niños que los juegan, es por eso que me gusto mas lo que había en el museo, hablando de los lugares la tienda por supuesto es mucho mas padre y todo se ve impecable
Por Mauricio Berber
La visita al museo del juguete me dejó sorprendido. Para empezar, nunca me hubiera imaginado que hubiera un museo del juguete y que tuviera tantas piezas dentro de él. Para llegar a éste, fue toda una odisea pero finalmente llegamos. Vimos un anuncio que decía museo del juguete, sin embargo no podíamos llegar y el único punto y que entramos como 5 veces fue una dulcería (la que está abajo del museo) pero ellos ni siquiera pudieron explicarme bien pero finalmente vimos que decía museo del juguete y toda una serie de timbres oxidados. No tuvimos otra opción más que tocar todos los timbres hasta que nos abrieran. Una vez que nos abrieron nos presentaron todas las colecciones de los juguetes y fue realmente una experiencia que le recomiendo a toda persona que vaya pues hay juguetes que tienen muchísimos años y que probablemente los juguetes que tuviste en la infancia estén ahí.
Una vez que nos dijeron que sólo había un 10% de la colección, me quedé literalmente shockeado. Es una cantidad de juguetes inimaginables y creo que es un concepto bastante original pues ya tenemos museos de todo tipo y nunca había sabido de uno de ésta índole.
Después de la visita del museo, me dirigí a la tienda KONG. Un concepto diferente al museo. En México nunca había visto una tienda de este tipo y cuando entré lo único que pensé fue "tengo que comprar algo".
Evidentemente salí con 2 posters y un muñeco de peluche (regalo navideño) y fuera de todo pude ver que los juguetes de diseño están retomando el diseño y los materiales de los juguetes que había hace muchos años.
Los juguetes al verlos como juguetes únicos y de diseño puede ser visto como los juguetes que están exhibidos en el museo, pues finalmente ya no los ocupas para jugar sino para coleccionarlos.
Fue una muy buena experiencia y definitivamente voy a recomendar ambos lugares y volveré a la tienda a comprar más!
Llegar al Museo del Juguete fue toda una aventura. Me pareció una experiencia totalmente diferente porque el local en donde se encuentra esta muestra es pequeño y se ve viejo. No es el típico museo al que estamos acostumbrados a visitar. Los juguetes que se presentan son solamente el 10% que forman parte de toda una colección. Encuentras objetos de todo tipo, distintas formas, colores, texturas y tamaños. Me recordó viejos tiempos y hubo algunos juguetes que me sorprendió ver porque ya ni me acordaba que existían. Además hubo otros que llamaron mi atención porque estaban muy locos y raros. Me parece muy interesante que alguien tenga tanto gusto por los juguetes y que se tome el tiempo de crear este tipo de muestras, porque además la mayoría de los juguetes son representativos de la cultura mexicana a través del tiempo.
Por otro lado, Kong es un concepto completamente distinto. Aquí se pueden comprar juguetes de diseñadores que manejan un estilo nuevo e innovador. Me parecen raros probablemente porque no estoy acostumbrada a ver este tipo de objetos como juguetes.
El museo del juguete me sorprendió, ya que cuando llegue ahí, sinceramente no supe que esperar por la fachada del lugar. No tiene nada que ver con los museos que conocemos. Entras por una puerta vieja de un edificio y no me imagine que hubiera tantos juguetes adentro ni que fuera grande.
Pero ya una vez adentro los juguetes me parecieron muy entretenidos e interesantes. Nos recibió un señor muy amable que nos dio una pequeña reseña de la historia del lugar y ya después continuamos con el recorrido. Juguetes hay muchísimos y muy viejos, desde muchos que jamás había visto hasta los típicos con los que siempre jugué de chiquita, como son el yoyo, títeres, juegos de mesa, los típicos muñequitos de plástico, muñecas, casas de muñecas, etc.
Por otro lado, sobre todo en el piso de abajo hay juguetes muy extraños, con los que sinceramente no me llamaría la atención jugar, pero finalmente juguetes. Me gusto esta experiencia ya que te hace recordar épocas y regresar el tiempo, creo que un lugar así debería ser más conocido y estar mejor cuidado. Debido a todos los juguetes que encuentras ahí (que por cierto es solo el 10% de la colección del Sr.) creo que se merece un lugar mucho mejor establecido y ubicado.
Después fuimos a la tienda Kong en la cual también me lleve una sorpresa. Es una tienda de juguetes nada comunes, no de los que todo el mundo conoce ni esta acostumbrado a ver. Me gustaron, por su originalidad. En esta tienda no solo venden juguetes sino tan bien ropa y algunos accesorios, la mayoría de las cosas que venden en esta tienda son mexicanas, cosa que me parece muy interesante.
Me gusto la tienda pero creo que no soy fan de este tipo de artículos, me voy más por lo típico y rústico como lo que encontrabas en el museo. Quizá porque me sentí más en mi ambiente, más identificada y reviví buenas épocas.
La verdad, nunca me imagine que existiera en México un museo del juguete como el que fuimos a visitar. Ya que aunque existen museos del juguete mexicano, no se comparan con este museo, donde, a pesar de sacar a relucir algunos de nuestros juguetes comerciales “tradicionales”, también muestra los extranjeros.
Además de que la forma en que han montando el museo, cada parte y cada zona, la han hecho con una creatividad inimaginable, yo salí fascinada de cómo es que habían arreglado cada juguete en material de reciclaje, desde lo más sencillo hasta lo más complicado.
Estar ahí, era como estar en una regresión por una hora, encontré juguetes con los que yo en algún momento jugué y entendí muchas de las descripciones de mis papás respecto a los juguetes que tenían y querían en su época.
La colonia Doctores, por lo mismo de ser la que es, si daba un poco de miedo preguntar hacía donde estaban las calles, y yo creo que a eso se debió que unas amigas y yo nos perdiéramos tanto tiempo, pero fue lindo ver que al final, valió la pena la espera y paciencia para poder dar con el lugar.
También era interesante conocer la historia de cada juguete o material expuesto, porque de verdad solo a ellos se les ocurre usar de esa manera los tripies de las cámaras viejas de televisa, las rockolas, los carritos de comida, etc. Una de las cosas que más me gustaron fue el candelabro (de luz eléctrica) con muñequitos de Carlos Salinas de Gortari, cada uno representando algunos de los esteriotipos de éste personaje.
A comparación de la tienda de juguetes de diseñador, la verdad es que por los precios, yo no podría llamarlos juguetes, por que el término juguete se refiere a un objeto el cuál se puede jugar, mientras que los de Kong son más para coleccionar, tal vez yo les llamaría figuras de colección. Eso no quiere decir que no me haya gustado lo que venden, de hecho me parecen muy originales sus diseños y los libros que venden, yo sí me compraría alguna agenda o separadores, pero si me llegara a comprar un “juguete” lo usaría como figura simplemente de colección.
Kong.
Segunda parte del fin de semana. Después de estar en Erotika me fui con mi papá a la condesa. Ahí si no manejé yo porque no ubico bien.
Pues fuimos a la juguetería. Es chistoso pensar que fui a dos jugueterías con fines distintos. Podría decir que Erotika no es una juguetería de diseño también? Yo creo que si, pero la discusión esta ahí para quién quiera tomarla.
La tienda esta padrísima, aunque sufre del sindrome mexican curious -kitsch que invade a la Condesa. Otra cosa que me pone a pensar es que las dos jugueterias son para adultos, no creo encontrar regalos para mis primos de 2 años en ninguna de las dos, a menos que esté enfermo jajaja
No es mi estilo la estética del luchador de plástico pero igual estuvo interesante. Y yo que creía que la época de los juguetes se me había terminado hace 10 años...
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