
México de juguete
Es un museo que resguarda piezas desde hace más de 50 años, provenientes de todo el mundo México de juguete
Isela Serrano
El Universal
Viernes 16 de noviembre de 2007
Desde que tenía 11 años, su pasión fueron los carritos de metal y de plástico soplado. Sus padres eran dueños de una juguetería y una dulcería, lo que propició un contacto más cercano con objetos de colección.
También los soldaditos de plomo y los aviones de combate le quitaban literalmente el sueño. Los luchadores: El Santo, Blue Demon y El Cavernario Galindo son tan sólo tres de sus grandes ídolos. Con ellos se divierte, a tal grado que les creó una casa de muñecas en la que, además de todos los aditamentos del hogar, abundan enmascarados con minifaldas y zapatillas.
La singular muestra fue reunida por el arquitecto Roberto Shimizu, un japonés naturalizado mexicano que luego de más de 50 años de colección abre al público su muestra en tres apretados pisos de un edificio ubicado en la colonia Doctores.
Por cuestiones de espacio verás solo 10 mil juguetes, 5% del total de piezas que inevitablemente desencadenan los recuerdos en los visitantes, y donde incluso los guías son capaces de adivinar la edad de quienes los observan. Y es que, se sabe que los adultos suelen acercarse a aquellos juguetes que les recuerdan su infancia.
Entre los objetos que se muestran, hay de barro, plástico, metal, madera, papel maché, entre otros materiales . Las vitrinas son muy originales, son temáticas y están compuestas por materiales reciclados o en desuso como trozos de madera, pupitres, cajas de cartón, bicicletas, rocolas. Ahí, con luces integradas y una capa de vidrio, sonríen payasos, títeres, peluches, muñecas y hasta unas tacos de cabeza de luchador en la que ves la tortilla, pero en vez de carne, notas brazos y piernas de estos personajes.
El Museo del Juguete Antiguo en México no es precisamente un espacio dedicado sólo a los niños, sino un lugar para que los adultos emprendan un tour a su pasado.
Antes era exclusiva para amigos y familiares del dueño, hasta que , desde hace 14 meses, exhibe sus tesoros en vitrinas.
Incluso hay robots que diseñó el propio dueño de la colección.
Aunque no posee fichas técnicas y todo te parezca un gran salón de juguetes regados por doquier, descubrirás barcos de vela, carros tirados por caballos o por el indolente burro y camiones. Notarás que en otro tiempo parecía que los juguetes duraban más, no como ahora que algunos se descomponen a la primera.
DIRECCIÓN:
Dr. Olvera (número 15), entre el Eje Central Lázaro Cárdenas y Dr. Barragán. Abre de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 horas Las piezas son exhibidas en vitrinas, mostradores, mesas, linternas mágicas, robots y calidoscopios diseñados por el propio Shimizu.
7 comments:
Marifer Castro. Comparación entre el Museo del Juguete Antiguo y la tienda Kong.
Puse mi comparación en la entrada de Kong, es que no sabía en cuál.
Museo del Juguete
Noviembre 23 de 2007
La verdad yo me esperaba otra cosa, al entrar al museo mi expectativa eran la misma, la de ver juguetes viejos que realmente me aburriría y no pasaría mas de 15 minutos en el lugar, sin embargo el dueño de la tienda al preguntarnos que como nos habías enterado del museo y de donde veníamos, todo empezó a cambiar. Nos comenzó a explicar la historia del museo y nos explico un poco sobre su idea de cultura. Según este buen hombre la cultura no se gana en los museos sino que los museos son solamente una pequeña parte que ayuda al hombre a ganar cultura, entre viajes, experiencias, etc. Nos mostró fichas donde venían facturas que decía cuanto había pagado por juguetes y la cifra más alta que vi fueron casi 75,000 pesos por un tren. De ahí le pidió a una persona que nos guiara por todo el lugar y según avanzábamos quedaba más impresionado. Vi cosas que no podría terminar de enlistar, pero sin embargo ese sentimiento que llega cuando ves algo realmente viejo y te pones a pensar por todo lo que ha pasado esa mesa, cuadro o en este caso un juguete estuvo ahí. Hubo objetos con los que me relacione mucho y otras que relacione con mis papas he incluso con mis abuelos. La forma en que esta ordenado todo el museo es original un detalle que le da un plus al lugar. Al final de esta experiencia lo único que comente fue el hecho de que este museo necesita mucha publicidad, es un lugar que vale la pena visitar y da lastima saber que esta tan escondido y con tan poca fama. Toda mi perspectiva cambio y en lugar de pasar a estar 15 minutos estuve mas de una hora.
El museo me parecio bastante interesante, la verdad cuando lo vi por fuera la puerta esa negra que tienes que tocar dije "que horror, qué es esto" pero ya que entre y que el señor que nos atendio comenzo a explicarnos todo lo que habia me gusto mucho.
no puedo mencionar todo lo que vi por que fueron muchas cosas pero de las cosas que mas me impresionaron fueron precisamente la muñeca que esta en la foto que tiene un manual de como se construyo escrito y lo que me impresiono es que todavia lo tengan desde hace tantos años, otra cosa que me gusto ver fue la camara que tenian de television de hace mil años tambien. El barco y una casita de 1930 de Alemania son cosas que dices "no manches como todavia pueden existir estas cosas".
Me encanto que los lugares donde colocan los juguetes muchos son cosas recicladas por ejemplo en la parte de abajo habia un lugar donde colocaron juguetes de luchadores porque cabe mencionar que hay un millon de juguetes de luchadores, y donde estaban puestos estos juguetes estaba todo echo como de un aluminio que envuelve los chocolates que ya no usaban, entre otras cosas que el señor nos explico que eran reciclados. Tambien es impactante que tengan el vestuario original del santo ahi puesto. Me llamo mucho la atencion un juego que parece como el robot de star wars el señor me explico que ahi metian a los niños y les daban vueltas y ese era su juego.
La verdad es que hay cosas que ni te imaginas que todavia puedan existir, es impresionante porque sientes que no acabas de ver nunca los juguetes, lo unico que yo les recomendaria sería que se cambiaran de lugar, como que en el lugar y no hablo de la colonia sino del sitio esta muy encerrado y aparte esta muy obscuro, yo opinaria que se cambiaran a un lugar mas grande mas iluminado, que se vea mas como museo, porque aparte el guia nos dijo que lo que estaba puesto solo era el 5% de los juguetes que tienen que les faltaba sacar el otro 95% entonces en mi opinion si asi esta un poco amontonado sacando todos los juguetes creo que va a ser necesario que lo muevan de lugar, fuera de eso esta muy padre.
Daniela Treviño
Sin duda, entrar al museo del juguete no es solo dar un recorrido por la historia y los recuerdos sino embriagarse de nostalgia. Creo que si el museo ilustra algo, es la imaginería humana y especialmente la del mexicano.
El lugar está lleno de artículos y artefactos que carecen de significado a menos que hayas jugado con ellos. Son juguetes que si no te tocaron en su momento paracen un simple desperdicio de petróleo, pero para los que jugaron con ellos, fueron incontables horas de diversión.
Es impresionante como han cambiado las cosas. No quiero sonar como a sermón pero es cierto. Mientras yo salía a la calle a jugar con la típica abalancha y los patines, mis primos ahora no pueden estar sin x box o play station o sin cartoon network. No estoy diciendo que esto sea bueno o malo pero explica el problema de obesidad infantil.
Me encantó que sigan conservando todos estos muñecos y artículos porque son parte de la historia. Este museo bien podría ser digno de un capítulo de "feria de antigúedades"
(aunque creo que ya ni está al aire)
Coincido con todos en que el lugar es pésimo y que una mejor lógíctica, distribución y por qué no, hasta un plan de marketing y comunicación, no les caería mal.
El pasado jueves 22 de noviembre Daniela y yo nos dirigimos hacia el centro de la ciudad en busca de la calle Dr. Olvera para ir al museo del juguete, nos encontrábamos en al colonia doctores y no sabíamos ni que onda entre que nos perdimos y preguntábamos a todo mundo como llegar, dimos por fin con en edificio en donde se encontraba el museo.
Al principio cuando entre me extrañe un poco, el olor de la tienda era bastante peculiar y de cierta manera un tanto desagradable. Un señor se acerco a nosotras y nos dijo por donde ir caminado y comenzó a darnos explicaciones acerca de los miles de juguetes que se encuentran en exposición y comento que la colección entera constaba de mas de un millón de juguetes ( me pareció una cifra exorbitante). El señor del museo iba prendiendo luces , de “switches” que colgaban del techo, por donde íbamos caminando y esto me pareció un poco cómico. Las juguetería en donde se encontraban todos los objetos eran bastante originales y si prestabas mucha atención a estas podrías encontrar relaciones muy padres, como por ejemplo una dispensadora de gasolina que contenía en su interior puros camioncitos de gasolinas de PEMEX.
Seguimos nuestro camino y se me empezaron a aparecer muchos objetos del museo llamaron mucho mi atención y aunque no eran algunos de mis épocas cuando era niña, me venían varios recuerdos a la memento de cuando iba a casa de mi bisabuela y guardaba juguetes viejos, hice una relación entre mucho de los juguetes que se encontraban en el museo. La casa de muñecas que se encuentra en la parte de abajo, que pertenecía a una niña alemana, me pareció increíble, todos los muebles y los accesorios que están dentro de ella me encantaron, siempre he querido tener una de esas casas.
Mas allá de la diversión estos juguetes representan una diversiad de culturas ya que podemos encontrar juguetes mexicanos del principios del siglo XX, hasta jugotes japoneses, alemanes, chinos etc.
En verdad me gusto el museo, esperaba otra cosa totalmente diferente al llegra ahí, pero salí con un sonrisa en la boca, creo que el museo necesita mucho mas espacio para que realmente se pueda apreciar bien las cosas que ahí se encuentran, fuera de eso me pareció súper padre todo lo que hay se encontraba y mas aun el esfuerzo y la dedicación que se necesita para lograr reunir tantos juguetes a través de tantos años.
Al llegar a la direccion correcta y ver que el museo que buscábamos estaba en una puerta chiquitita a la mita de la Doctores, no supe bien que esperar, entré pensando que iba a estar ahí 15 minutos, sólo el tiempo suficiente como para ver y poder escribir la entrada. Subimos la escalera y tocamos la puerta, nos abrió una señorita que nos volteó a ver extrañada y nos pregunto que si nos habían mandado de la universidad. Nos dejó entrar y lo primero que vi fue un cuarto lleno de estantes con miles y miles de juguetes de todo tipo, desde figuritas de acción hasta trenes de madera. A primera vista parece que todo está desordenado, da la impresión de que solo aventaron los juguetes como pudieron, pero al acercarte a cada repisa podías ver que todo estaba perfectamente pensado, que nada estaba en el lugar donde estaba si no correspondía ahí. Estábamos dando una vuelta cuando el dueño del lugar, el Arquitecto Shimizu nos llamó a su oficina y nos explicó de donde era que venia todo eso, el orden que guardaba y su intención al crearlo. Luego nos mandó con uno de los hombres que trabajan ahí para que nos explicara el resto del museo, yo pensaba que ese cuarto era todo, pero bajamos una escalera y llegamos a una especie de bodega enorme, con miles de juguetes más, todos ordenados y expuestos en, lo que para mí, eran obras de arte: repisas, anaqueles, estantes, todas creadas con objetos de uso común, armadas con un ingenio impresionante, creadas para albergar un grupo de juguetes en específico. Acabamos de ver el museo y salí muy impresionada de darme cuenta de que existen lugares como éste en la cuidad y a veces no nos enteramos, o no nos llama la atención y son lugares que nadie se debería perder.
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