
IDEALMENTE UNA ETNOGRAFÍA TIENE ESTA GUÍA:
Propuesta de campo
El investigador buscará generar un acercamiento espontáneo, natural y profundo con los grupos de estudio, con el fin de recopilar información suficiente y significativa de cada uno de los siguientes temas:
1.Ubicación y descripción del contexto
2.Motivaciones
3.Personajes
4.Bandos
5.Lo que no es de la lucha pero está en la lucha
La investigación comprenderá las siguientes dinámicas:
Interacciones grupales (IG). Inserción natural del antropólogo en contextos de convivencia acordes con el grupo de edad, en el cual, genera una conversación ad hoc que permita filtrar progresivamente los aspectos de interés del proyecto.
Observación con entrevista a profundidad. Mediante una inserción natural se establece un diálogo con el actor, con el cual se abordarán a profundidad los diferentes tópicos de la investigación.
NOTA: la propuesta es que escriban el reporte usando estos elementos, aunque acercándose más al formato de la crónica.
saludos !
r.()
16 comments:
Daniela Treviño:
Fuimos a las luchas, cosa que jamás en mi vida había hecho, entramos y nos sentamos cerca del ring, entonces pudimos observar muy bien a los luchadores.
Podía observar a nuestro alrededor a todo tipo de personas, desde el mas fresa hasta el mas barrio, me di cuenta del mas barrio sobre todo cuando fui al baño porque cerca de nosotros si había puro fresa, también me di cuenta de las personas fuera de la arena, pero bueno, eso vendrá mas adelante.
Al ya estar en las peleas me puse a comparar, el ambiente de un estadio de foot-ball y el de la arena, y me pareció muy similar: hay dos “bandos” que se odian entre si, y entre ellos se gritan hasta de lo que se van a morir, por otro lado las cervezas y venta de comida es muy similar, venta de fotos y cosas así que te hagan sentir que tienes algo de tu jugador o luchador, también, al apoyar a su equipo o en el caso de las luchas a su s luchadores llevan trompetas, tambores, silbatos etc.
Las motivaciones de las personas que van ahí, yo creí que simplemente es para entretenerse, tal vez también para desestresarse, pues me di cuenta de que había varias personas de traje, por lo tanto venían del trabajo, bueno yo supongo. Otros yo creo que van por simple tradición pues había personas ya de avanzada edad y que se les veía emocionados.
Y pues es un lugar donde te desinhibes donde no te importa gritar, mentar madres, etc. dejas de fingir y puede ser que saques todo lo que llevas dentro, a partir de las luchas.
Por otro lado las personas se sienten parte de algo, ya sea de un bando “técnico” o “rudo” pero son parte de algo.
Personajes tenemos muchos, obviamente tuvimos a los luchadores de los cuales no me acuerdo de todos los nombres, obviamente de El hijo del perro, blue panther, uno que se encueraba no me acuerdo de su nombre, el japonés o costa rícense que salio etc.
Pero fuera de ellos puedes ver personajes desde que estas afuera de la arena, ¿por qué los llamo personajes?, porque en todos los lugares estas personas dicen y hacen lo mismo, desde el que te vende los boletos a fuera en reventa, que siempre son iguales y te dicen lo mismo “¿no tiene boleto, le vendo uno en un muy buen lugar?” etc.
Otros personajes que tenemos son los que te quieren vender mascaras, fotos, llaveros etc, “pásele, pásele, a buen precio…..”
La típica señora de a lado que se hecha sus palabrotas, y le vale madres.
Los de las porras, las groserías hacia la otra porra o no se como se le llame siempre son las mismas, por lo general “putos”, o le gritan al mismo luchador, exactamente como en el estadio que se cae un jugador al que no le vas y le dicen “te caes de hambre carbón”, bueno aquí también le gritan al luchador contrario de todo lo que se les ocurra.
Los de las cervezas es mas hasta se parecen, siempre con el mismo uniforme de “Corona” blanco, y sus vasos de plástico blanco, los cuales ya identifican perfectamente entre todos los abucheos el silbido que le hacen para que pasen una chela.
Algo que yo creo que no es lucha pero esta en las luchas es lo teatral, si se dan sus buenos golpes pero mucho de sus movimientos se ven actuados, practicados con anterioridad.
Otro elemento que yo pondría sería en si la producción, le meten emoción, desde las luces, la voz, el como se presentan los luchadores, comienzas a ver en ello producción sobre todo conforme van avanzando las luchas.
Marifer Castro (ahora no olvidé decir quién era, jaja)
Cuando surgió a tema la visita a las luchas yo no era la más feliz. Lo admito: tenía muchos prejuicios acerca de ellas sin haber ido y eso me hizo tomar una actitud poco positiva respecto a asistir.
Una vez en la Arena México, me dí cuenta de que las luchas van mucho más allá de un simple espectáculo o show... son una especie de ideología, casi podría llamarlas una religión para aquellos que asisten continuamente, que conocen a los luchadores, que portan máscaras, que gritan groserías al opositor de su favorito y que no se preocupan en lo absoluto por el precio de la entrada: las luchas lo valen todo.
Ya sentada, muy cerca del ring, pude observar a la gente: la mayor parte se mostraba alegre y emocionada, esperando amigos, pidiendo cervezas y tomando fotos con el celular. Cuando salen las "edecanes" comienza un griterío incomprensible en palabras, pero entendible en intención: las chicas en cuestión "visten" diminutos y llamativos conjuntos con botas de altos tacones. Pero la emoción es mayor cuando salen los primeros luchadores, los que "abrirán" el espectáculo. Es entonces cuando los fans sacan sus máscaras, compran sus tiras y empiezan a beber.
Me pareció extraño que, siendo un lugar cerrado, se permitiera fumar, hubo momentos en los que casi ni veía el rong a causa de la chimenea que estaba sentada frente a mí.
Entre otras particularidades, recuerdo que tuvimos que juntar todos los boletos del grupo porque una señora se estaba apropiando de uno de nuestros lugares. Algo que me conmovió mucho, fue cuando un niño de no más de 6 años se acercó a un compañero de clase que usaba máscara y lo llamó "Wagner".
Con este tipo de cosas, es fácil percatarse de que los luchadores son una especie de héroes, digo, tiene lógica: usan antifaz o máscara, capa y hasta pelean contra "el mal" (por así decirlo).
Y además asiste gente de todas las clases sociales, desde la gente más pobre hasta la más adinerada y hasta famosa (incidente de Alex Ubago). Incluso hay una banda de Tepito que no pierde oportunidad de tocar en apoyo de sus luchadores preferidos.
Es así como la Arena México se torna en un sitio en el que las diferencias desaparecen, pues todos tienen en común el apoyo a un héroe. La única distinción que importa es a quién le vas.
Obviamente, las luchas son todo un negocio, son mediáticas y bastante teatralizadas (no hay que olvidar los fuertes golpes que da con toda intención un luchador al caer). La sociedad pierde categorías en las luchas, y la sociedad misma las sube a una categoría mucho más profunda que un show, las convierte en ideologías.
Iker Calderón:
La lucha libre es un deporte espectacular, consiste en peleas donde existen los dos clásicos bandos: los rudos y los técnicos, cada uno utiliza diferentes técnicas para vencer a su contrario, sin embargo mucha gente piensa que es falsa debido a los golpes que se dan, que en lugar de ser con un buen puño cerrado, se tiran cachetadas cual viejas de vecindad, sin embargo esto es bastante lógico ya que todos sabemos que de un buen golpe no te levantas y como espectáculo esto lo arruinaría. Sin embargo las piruetas que dan fuera del cuadrilátero y todos los movimientos tan exóticos son cosas que se tienen que ir a ver y definitivamente valen mucho la pena.
El lugar donde nos presentamos fue la bien conocida arena México, localizada el principio de la colonia Doctores, debido al tráfico de la zona y las complicaciones que podíamos tener al llevar coche opte por tomar un taxi el cual nos dejo justo en la entrada. Dirigiéndome a la entrada por donde quedamos de vernos todo el grupo pase por una seria de “tienditas”, las cuales estaban repletas de mascaras, muñecos, camisas, bueno un sin fin de objetos muy curiosos que llamaron la atención, por obvias razones me detuve a comprar un poco. Me impacto el hecho de que existen mascaras que van desde los 30 pesos hasta los 180 debido a los diferentes materiales, que si son de plástico o cuero etc. de todo esto depende el precios. Había camisetas de todos los luchadores habidos y por haber sin embargo no existían las típicas tallas por todos conocidas como: chica, mediana o grande, o eran pa niños o talla general, la cual tengo que recalcar que parecía camisón y para lo exigente que es la moda hoy en día decidí no comprarla. Seguimos adelante hasta pasar por la taquilla la cual me parecía tienda de dulces de pre-primaria ya que era pequeña con una reja que apenas te deja ver al vendedor y te recibían con la conocida expresión de “¿Qué quieres?”, que bueno eso fue lo que escuche porque gracias a dios mi boleto esperaba en la entrada del estacionamiento.
Al llegar a la entrada que se encuentra en el estacionamiento me di cuenta que estaban quitando todas las cámaras de fotografías o por lo menos quitándole las pilas lo cual me hizo reír mucho porque la gente que trabaja ahí al parecer no se ha dado cuenta que la tecnología ya nos permite llevar una cámara fotográfica en nuestros celulares y muchas veces mejores que las mismas cámaras pero bueno que se le va a hacer.
Llegando a mi asiento antes de que empezaran las luchas decidí probar todos los bocadillos que venden en el lugar o por lo menos casi todo. Me di cuenta que Dominos Pizza vende mini pizzas en el lugar lo cual me hizo recordar al estadio Azteca, pero eso lo comentare mas adelante. Probé de la cerveza patrocinadora del lugar Corona y por ultimo pero no por malo la buena y tradicional torta de jamón. Mientras comía y bebía me di cuenta que todo mundo alrededor estaban haciendo lo mismo que yo lo que me hizo sentir uno mas del lugar porque obviamente la mascara que me había comprado en la entrada la tenia en la cabeza.
Para acercarme mas a mi objetivo empece a platicar con una pareja que estaba justo detrás de mi. Les pregunte que si venían muy seguido a las luchas a lo que me contestaron que por lo general una ves al mes y muy amablemente me regalaron el folleto donde venían todas las peleas de la noche y eso me dio buena idea de que era lo que venia. Según pasaron las peleas me di cuenta que una era menos importante que la otra hasta llegar a la función estelar con “El hijo del perro aguayo” que en mi opinión no fue la mejor, pero bueno el gusto se rompe en géneros.
Mientras platicaba con la pareja detrás mió me contaban que venían mucho porque les gustaba gritarles a los luchadores y se desahogaban al igual que toda la gente y me explicaban el asunto de los bandos, los rudos y los técnicos y me mostraron donde estaban las porras lo cual nuevamente me hizo remitir al estadio Azteca. Al pensar que nosotros éramos los mas fresas del lugar paso algo que me tomo por sorpresa, llegaron cerca de 20 personas igual que nosotros y justo se sentaron detrás de nosotros, en ese momento me di cuenta que ir a la lucha libre es toda una moda y que si no has ido te dicen “que naco eres”.
Pasaron las horas y veía a la gente gritando y emocionándose cada ves mas lo cual me dio mucho gusto ver a la gente tan contenta y entretenida. Me di cuenta que las luchas libres son muy parecidas al fútbol aunque no tengan tantos seguidores pero son muy similares, la pasión, la gente emocionada, las mentadas de madre bueno hasta la comida y da mucho gusto poder ir a un espectáculo tan clásico como es la lucha libre en México.
El tiempo: Viernes 31 de Agosto del 2007, 19hrs.
El lugar: Arena México, ubicada en Dr. Lavista No. 197 Col. Doctores justo frente a Televisa Chapultepec.
Llegamos a la Arena México, un edificio antiguo (aproximadamente de los años 40). Es difícil ver el edificio, pues sobre tres de las cinco banquetas que rodean la Arena hay un gran número de puestos ambulantes que venden todo tipo de parafernalia entorno a la lucha libre mexicana, especialmente de personajes como Dr. Wagner, Místico y los Perros del Mal.
Entramos al recinto e inmediatamente encontramos a Averno, uno de los luchadores estelares de la noche, firmando autógrafos. Por otro lado, encontramos varios vendedores de máscaras de lucha libre (tamaño llavero y reales), así como cuadriláteros de juguete. Más adelante nos topamos con la tienda oficial del Consejo Mundial de Lucha Libre. Al entrar a la parte central del edificio se puede observar el gran tamaño de la Arena México, ya que cuenta con un buen número de asientos. Además se hace notar que ese edificio probablemente fue un estadio e básquetbol antes de convertirse en Arena de lucha libre, ya que en los costados hay un tablero deportivo que muestra de un lado el nombre de un equipo “Harlem” y del otro una leyenda que dice “Visitantes” (este tablero es un marcador de puntos).
Poco a poco se empieza a llenar el lugar. Sólo se ocupan las dos primeras secciones. Se puede observar gente de todos los estratos sociales, gente que, aparentemente, va muy seguido a ver las luchas, otras que aparentemente nunca han ido y otros que pertenecen a diferentes porras, ya sea de los rudos y los técnicos.
Al iniciar se ve un pequeño espectáculo de luces y sonido, una lucha con luchadores semifinalistas (es decir que aun no obtienen un alto nivel) y de poco renombre. Sin embargo, conforme van avanzando las peleas, se va incrementando el espectáculo audiovisual, así como el ánimo de las personas presentes.
Durante todas las peleas se ve gente que apoya incondicionalmente a los rudos, otros a los técnicos; también hay personas que, dependiendo del luchador, le van a un bando o al otro, y otras que le gritan, apoyan y mientan la madre a todos los luchadores sin importar el bando o el renombre del mismo. Van únicamente a desahogarse.
Entre las pláticas que se dieron a lugar, algunas personas afirmaron que van a la Arena por diversión, por espectáculo. Otras afirmaron que lo mejor de ir a la Lucha Libre es el ir a desahogarse, entrar en catarsis con la demás gente y así dejarse llevar.
Algo interesante es entender la diferencia que hay entre ambos bandos de luchadores, los rudos contra los técnicos. Por lo regular los rudo usaban nombres diabólicos o relacionados al mal: Perros del Mal, Averno y Mephisto; mientras que los técnicos invocan cosas un poco más pacíficas: Lizmark, Blue Panther. Se entiendo que ambos bandos se determinan dependiendo el estilo de la lucha, los rudos juegan rudo, mientras que los técnicos no. Sin embargo, existe también una dualidad entre el bien y el mal. Los luchadores rudos representan al mal, por eso son los nombres así, mientras que los técnicos son los superhéroes que vienen a salvarnos de los malos ¿Qué no por eso el Santo peleaba contra las mujeres vampiro? (claro hay excepciones como Blue Demon que era rudo, pero luchaba por el bien)
Otro aspecto que nos habla sobre la posición de superhéroe de los luchadores es el hecho de que traen una máscara y cuidan, generalmente, su identidad lo más posible. Esto es igual a Batman o Superman, quienes siempre tenían una personalidad secreta. Un punto que, en mi opinión, demuestra esto, es el hecho de que cuando me puse una máscara de Dr. Wagner Jr. Y entraba a la Arena México, un niño pequeño corrió tras de mi viéndome como un modelo a seguir, como un superhéroe.
Ahora hablando de elementos externos a la lucha libre, que la hacen especial. Se debe mencionar, en primer lugar el vestuario y máscaras de los luchadores. Estos elementos, a pesar de que no son indispensables a la lucha, le dan un toque mágico/místico a los luchadores, nos muestran personajes más que personas. También el espectáculo audiovisual (luces y sonido) ayuda a catalizar la catarsis de los espectadores, pues idolizan a los personajes y adentran al espectador. Por último se debe mencionar cómo el mismo público es un importante elemento dentro del espectáculo de la lucha libre, pues al permitirse entrar en catarsis nos adentra en un ambiente peculiar.
La Lucha Libre siempre se ha caracterizado por ser un deporte popular y afamado en México, y a lo largo de los años ha representado gran tradición en nuestro país. Al enterarme de que nuestra próxima visita sería a las luchas, no fue tanta mi sorpresa ni mi incertidumbre, ya que había asistido antes, aunque no deja de ser para mi un lugar completamente diferente. Desde el primer momento en que llegas, te ves envuelto en otro contexto, en otras circunstancias y en otro ambiente. En primer lugar, podemos observar que la Arena México es un lugar ubicado en una zona antigua, para ser específicos, en la colonia Doctores, que es caracterizada por ser un poco peligrosa. Este lugar, en donde se lleva a cabo este deporte, es un lugar antiguo, pero considero que es justo el lugar perfecto para que se lleven a cabo, pues es un sitio que crea el entorno perfecto de esta práctica.
Las banquetas, e incluso las paredes, se encuentran atiborradas de mercancías de la lucha libre. Desde el llavero a la pluma, de las máscaras y las playeras, hasta las fotos ( porque es casi extrañamente imposible irte sin comprar alguna de estas “chucherías”). Todo, absolutamente todo alrededor gira en torno a las famosas luchas.
Ya entrando al lugar, y lo que me parece todavía más extraño, pasas por una revisión (no se permiten cámaras ni alimentos.) Pasas, una persona asignada te muestra tu lugar y te sientas. Yo no me encontraba tan cerca, pero me pareció el lugar perfecto para ser mi primera vez ( porque quiero mencionar que iba un poco aterrada, vestida ridículamente, con ropa “guanga” y sin bolsa,), porque no sabía que esperar.
Comenzó la primera pelea, y la verdad, estaba fascinada. Me di cuenta que no tenía ni idea de lo que era la “Lucha Libre”: Yo esperaba un lugar de mala muerte, con gente maleducada y un ambiente nefasto. Pero la realidad fue otra. Me di cuenta que no era nada como yo imaginaba. El ambiente, en lugar de ser muy incómodo y de puros hombres, me pareció hasta cierto punto muy familiar. A mi lado se encontraba un padre de familia con sus tres hijos, ninguno pasaba los 12 años. Me pareció impresionante y muy conmovedor ver como los hijos se entregaban por completo al espectáculo, reían, gritaban y apoyaban a los “rudos”.- ¿ Vienes muy seguido?- le pregunté al más pequeño, - Todos los viernes.- En frente de mi, estaban sentados un grupo de extranjeros, no sé exactamente de donde, pero se veía que estaban disfrutando del show igual que yo.
Quiero llamarlo show, porque para mi fue eso. Fue un espectáculo en el cual estos grandes deportistas lucen sus mejores actos y hacen pasar un muy buen rato a la gente. También lo llamo así, porque todo lo que conlleva ir a las luchas, la mercancía que se vende, las peleas que se anuncian, la comida ( papas, sopas “maruchan”, pizzas, refrescos, cervezas, etc..), los asientos y todo lo demás, se encuentra organizado al igual que en un espectáculo común y corriente.
Considero que en la lucha libre se observa claramente un fenómeno de masas, masas que apoyan a su bando favorito, se apasionan, gritan, se enojan y dan todo por el luchador. Creo que la práctica de este deporte, es un negocio muy bien manejado, tan bien manejado, que a lo largo de los años ha hecho que esta práctica, constituya un icono del deporte mexicano. En lo personal, disfruté mucho esta experiencia, ya que, además de que pasé un muy buen rato, pude involucrarme en un ambiente que era desconocido para mi, en donde toda la gente es igual, no hay más ni menos, no hay nacos o fresas, no hay jóvenes o viejos, sólo rudos y técnicos..
Día: Viernes 31 de Agosto del 2007
Hora: 19 horas
Lugar: La Arena México
Se trata de mi primer vivencia de la lucha libre. Un hecho que me ha dejado plenamente impresionado. Un deporte en el que todo mexicano sabe que existe, se sabe que es el único puramente mexicano.
La dinámica es muy parecida a muchos de los deportes que existen, pues en éste hay dos bandos: Los rudos y los técnicos.
Francamente, yo sabía de la existencia del deporte y un poco del mismo por las emisiones en la televisión y por otra parte por el tan famoso día de la comunidad ibero donde se contó con la presencia del mismo.
Sin darle más vueltas al asunto, el viernes pasado, al llegar a “La Arena México”, estacionamos el coche e inmediatamente llamé a uno de mis compañeros de clase para ver dónde nos juntábamos. Quiero aclarar que al haber hecho ésta llamada debía haberla hecho antes de haber cruzado la calle pues con una pequeña e insignificante acción como el cruzar la calle involucraba una invasión de gritos de todo tipo. “Quiere boletos güero”, “Lleve la máscara” “Quiere boletos de rin” “Güero güero llevele” y el más escandaloso: “La fila de mujeres del lado izquierdo y la de hombres del lado derecho”.
No se por qué una frase como esta me dejó tan marcado si por lo general cuando entras a algún centro de entretenimiento como una discoteca, el proceso de revisión de pertenencias es el mismo; sin embargo creo que al escuchar esa frase me hizo sentir como si estuviéramos en alguna guerra. Seguimos caminando por que lo único que logré escuchar de Ana Fer fue que encontráramos la entrada principal.
En la búsqueda, pude ver una infinidad de productos como máscaras, muñecos, llaveros, revistas, posters.. toda una gama de productos que no podrías encontrar en ningún otro lugar mas que ahí. La gente se encontraba un poco agresiva pues estaba lloviendo (y bastante) y era frecuente escuchar la tan distinguida frase “No se metan a la cola”, o bien, “se está metiendo”.
Finalmente encontramos al grupo y entramos a la arena.
El lugar? Impresionante. No podía creer el tamaño y la magnitud del mismo. En verdad creí que iba a ser mucho más pequeño y lo que más me impresionó fue la parte del escenario donde presentan a los luchadores, pues jamás creí que los presentaran con un video proyectado ni que estuviera tan iluminado.
Comenzó el espectáculo. Salieron los primeros luchadores junto con los gritos del equipo rudo como de los técnicos. No podía dejar de ver mi alrededor, creo que el espectáculo trata del “deporte”, pero creo que hay una parte importante que es escuchar todo lo que la gente grita o hace. Una lucha por ser el que más ruido haga. La señora que estaba a dos lugares de donde me encontraba, chiflaba verdaderamente fuerte. Por otra parte, a mi espalda se encontraba la “porra de tepito” que llevaban cualquier instrumento que pudiera hacer el mayor ruido posible con playeras distinguidas con el nombre de la porra. Al ver las porras vi una entrega. Podía ver que la gente se apasionaba e iba al espectáculo a ver a su luchador favorito y sabían si eran rudos o técnicos (yo nunca supe a cuál grupo pertenecí)
En este momento percibía una esencia de los aficionados hasta que llegaron las personas de la fila de atrás de nosotros.
Evidentemente era un grupo de personas como nosotros. Un grupo de amigos el cual sólo iba a mentar madres y gritarle a los luchadores sin saber el origen de los mismos ni mucho menos lo cual hace una gran diferencia con los apasionados.
Es como un partido de football. No es lo mismo ir con alguien que va los ve todos los domingos, que ir por primera vez a un estadio.
Nosotros íbamos de descubridores y nos metimos a un ambiente donde vagamente pudimos ver lo que pasa.
Regreso al tema. Cuando llegaron las personas de la fila de atrás, pude ver que la arena tenía un público muy variado. En realidad pensé que la gente nos vería como los raros del lugar, pero me encontré en un error. A nadie le importó si estábamos o no en el lugar. Lo que más importa ahí es ir y decir las cosas que no le puedes decir al policía que te para en la calle, a la típica secretaria burócrata o al microbusero que casi te choca. Una especie de liberación.
Me acostumbré al ruido y esperamos a que llegara la lucha estelar. Al llegar ésta, el ruido aumentó tres o cuatro veces de lo acostumbrado y lo que no me gustó fue que la gente se empezó a poner más agresiva llegando al punto de que ya no era divertido (en mi caso, me aventaron un limón) y fue ahí donde ya no quería quedarme en el lugar y si llegó a consternarme un poco.
Finalmente, sólo me queda decir que la lucha libre es un evento que se debe vivir una vez en la vida. Creo que el evento está convirtiéndose en una moda y doy como ejemplo las dos veces que se ha presentado en la universidad y cada vez más escuchas a gente que te cuenta que fue al mismo evento.
Daniela Peters
5.septiembre.2007
Las Luchas
Lugar: Arena México
Primero que nada la ubicación no esta muy padre que digamos, no se si sea segura o no pero si parecía un poco peligrosa. Seguramente es tal la cantidad de personas circulando que no pasa nada, pero por si las dudas yo si iba protegiendo un poco mi bolsa, no fuera a ser. Cuando vas caminando por los puestos, ves a las personas con sus mascaras, gritando, apoyando a su luchador, pero con una enjundia que bueno. En los puestos ves de todo, las famosas mascaras de todos los luchadores que hay, revistas de ellos, camisetas, bandas para la cabeza. Y bueno de comida ni se diga hay de todo, y cosas buenísimas. Además están los barecitos donde seguramente la gente cuando sale se queda a chupar ahí, como el Búho y otros mas.
Por desgracia cuando llegamos se nos ocurrió ir a comer algo, así que nos agarro la lluvia y déjenme decirles que caminar de donde estaba a la arena fue un desmadre. Corrimos como locos a una de las tantas entradas que había y ya no podíamos pasar por ahí, así que otra vez ay íbamos chocando con toda la gente que al igual que nosotros corría para entrar a ver el gran espectáculo, bueno chocando fue un termino muy Light, había momentos en que los puestos, que estaban por supuesto en las banquetas lo cual era un espacio muy pequeño no me daba otra opción mas que irme embarrando literal con la raza y aunque si no lo niego de repente me dio un poco de asco, y acabe empapada y asquerosa, llegue por fin feliz a le entrada del luchamiento, osea estaba a unos minutos de presenciar el espectáculo.
La neta esta poca madre por adentro, esta enorme, igual venden mil cosas súper ricas y las chelas que bueno no pueden faltar. Tiene todo lo que necesitas para poder ver bien el espectáculo. Las pantallas, las tarimas para que los luchadorcines bailen y hagan sus mamadas, las luces, el juez no, que tal, o el que conduce el evento y va nombrando a los luchadores, entonces el conductor mas bien (no se como se le diga), muy bien vestido según el y traía los pantalones mas de brinca charco que nada. Las viejas estas igual con sus atuendos súper cool, buenísimas (o no se la verdad), moviéndole las nalgas a los espectadores cada vez que anunciaban algo. El otro mono platanero que era el que le levantaba las manos al que ganaba, que traía una camiseta como de cárcel (o así es su vestuario, no se). Todo no, realmente todo eso hace el show, y creo que sin alguno de estos elementos esto no seria lo mismo.
Y que decir del ambiente, fuera de que tu tengas tu ambiente, o seas súper fresa, o súper nerd, o súper cool, o súper teto o lo que sea, es imposible que la gente no te haga sentir aunque sea una sola vez como esa energía de gritar o de levantarte o de chiflar. Es impresionante ver la diversidad de gente que hay, muy diferente, pero como mas de un tipo, pero no se como nombrar a ese tipo porque no voy a decir que nacos, porque no estoy segura que ese sea el termino apropiado. Lo que si es que puedes ver perfecto como vivimos en un circulin y a lo mejor por eso cuando vemos a la gente que va a las luchas se nos hace muy diferente, por eso digo, es gente diferente no nacos. Bueno nacos, o no nacos, la gente esta chistosísima, su manera de hablar no es muy fina, osea si se ve que es gente un poco inculta. O que tal, que donde yo me sente se escuchaban unos chiflidos, que bueno cada vez que ese señor chiflaba me rompía el tímpano. Pero aparte no solo chiflaba de vez en cuando si no que cuando gritaban el nombre de algún luchador ella hacia como una especie de ritmito pero con sus chiflaciones, no no no, bueno, claro que después de un tiempo tuve que voltear a ver a ese señor, y Oh my God, era una señora, que tal eh la pinche señora acá súper machota. Los señores, ya grandes que se ve que son súper aficionados, con sus puros y la madre, viendo por supuesto a las edecanes y chiflándoles igual, no como la señora, a esa nadie la supero creo, pero igual chiflaban.
La gente se mete por completo, apoyan a su favorito. Llevan puesta su camiseta, e interactúan con los luchadores cuando se acercan al rin para que les aplaudan, y para presumir su musculatura, que bueno mas inflados no pueden estar y esas nalgas que tienen, la neta no están muy agradables.
Los atuendos es lo mejor. Se ve que se esmeran cañón para escogerlo y hacerlo supongo. Esos calzoncillos que se les ve todo el bulto ahí, creo que ese outfit no esta tan padre.
Todo lo que vi hace las luchas, las señoras que gritan como locas, el señor que lleva a su familia, hasta la niña grita de groserías, y la abuela no, toda disfrazada de su luchador favorito. Sin estas cosas no seria lo mismo.
En cierto modo se crea una especie de magia, magia agresiva por supuesto, pero padre, con mucha energía y adrenalina que son dos elementos muy especiales para hacer un momento divertido y activo.
La verdad me encanto, y volvería sin ningún problema. Fue una experiencia diferente, en donde vi cosas nuevas, una vida sencilla, en donde a la gente le vale madre lo que hagas o digas, es mas hasta se une contigo en algunos momentos para gritar, Perro Aguayo, o Místico, o ya ni se quien tanto lucho, solo se que yo le iba al Perro porque era al único que conocía mas o menos, pero pues lo acabaron descalificando por haberle pegado en los huevos a no se quien.
Me fije mucho en como actuaban los golpes, aunque otros si se daban en serio. Se ve que la gente lo que mas disfruta es que se den con todo, así que seguramente por eso hay uno que otro golpe que si les da en la mother.
Pero eso si sus bandos no, se protegen uno al otro, y si golpean al de su equipo ay le soban y la madre y lo animan para que se recupere, me encanto eso jaja muy unidos. No bueno arman todo un circo, y se persiguen y le dicen al otro maricon, y entonces el otro se enchila y hay va y ya se dan sus tuks. Esta muy cagado todo, muy buena elección de haber ido. Gracias a estas cosas que voy me doy cuenta de que vivimos en un mundo chingonsisimo y que existen mil cosas que no podemos perdernos mientras estemos vivos.
A pesar de haberse puesto de moda hace como un año entre la gente “nice” (refiriéndome a chavos de estrato socioeconómico medio-alto y los fresas de la Anahuac) la mayor parte de la gente que asiste a este espectáculo es gente de la clase media-baja, los de tepito por ejemplo. Hay gente, que esta vez no pudimos ver por los lugares en los que estabamos y el tiempo, que tiene la vida entera yendo a este espectáculo, al grado de que los boletos de sus lugares ya ni siquiera salen a la venta al público en general. Gente que ya se conoce y que son casi familia gracias al amor que le tienen a las luchas.
El ambiente es lo más relajado. Aunque todo el tiempo hay gritos, todos van a desahogarse de todas las groserías que no han podido decir en sus vidas, pasar un muy buen rato y salir con una sonrisa de placer en la cara. De todas las veces que he estado ahí no me ha tocado ni una sola vez ver una pelea entre gente del público.
La gente se refleja en los luchadores. ¿Cuantos no quisiéramos madrearnos a alguien de vez en cuando para desahogarnos? Pues estos hombres y mujeres nos dejan hacerlo a través de ellos, sin necesidad de meternos en problemas. Es una experiencia casi orgásmica.
Por más que la lucha sea, más que golpes y llaves, puro teatro la gente se divierte y se hermana con la demás gente que esta ahí. Ah claro pero los rudos con los rudos y los técnicos con los técnicos. Es increíble la devoción que tienen algunas personas a los luchadores, los ven como héroes e, igual que en el futbol, no se quitan la camiseta de “Los Perros del Mal” o la de “Dr. Wagner” ni por todo el dinero del mundo.
Me impresionaron en especial dos aspectos esta última vez. Que los boletos ahora estén en ticketmaster y la cantidad de publicidad que está dentro de la Arena. Claro, es obvio que todo esto viene como consecuencia de la popularidad que ha adquirido este espectáculo en el último año. Ha crecido infinitamente. Las marcas están por pagarles a los luchadores para que traigan logos en las máscaras. Los luchadores ya no son sólo conocidos entre un grupo reducido de gente; hoy puedes preguntar en la calle por Místico y puedo jurar que no hay una sola persona que no sepa quien es. Me cae que son hasta más populares que los actores de “Destilando Amor”, es increíble.
Jan Suter
La mítica Arena México, en algún momento cede de la AAA, de vez en cuando del Holidayonice y otros espectaculos y ahora la casa del CMLL (Consejo Mundial de Lucha Libre). Está ubicada en una de las zonas más populares de la ciudad, muy cerca de Televisa Chapultepec sobre la calle de Dr. Lavista.
Yo como de costumbre llegué tarde, alrededor de las 9 20, 50 minutos después de que el espectáculo empezara.
Desde el momento en que entré a la Arena, me di cuenta de que es un espectáculo, que la gente que va a verlo llegan a un estado catártico, que es prácticamente como una lucha de gladiadores.
La gente asiste y se convierte en el guerrero al que apoya, la felicidad, la risa, el coraje y el enojo son clásicos.
Trompetas, matracas, tambores, porras y gritos acompañan el espectáculo todo el tiempo. Todo el mundo está concentrado en lo que pasa en el cuadrilátero.
El Hijo del Perro esta abajo del ring y si alguien se levanta de su asiento para ver lo que esta sucediendo abajo, inmediatamente se pueden oir los gritos de "aguas", "ay le va el agua" ay le va el agua de riñón.
El ambiente, a pesar de ser un lugar muy grande, es como de pueblo, da la sensación de que la gente que esta ahí tiene algo en común, que todos viven la misma realidad y la comparten.
Los gritos de las señoras son espectaculares, desde uuuu "ese es puto", hasta chíngatelo, chíngatelo... u Oralehijodetupinchemadre!
Se nota que es un espectáculo con tradición, que es algo que los padres comparten con los hijos y los nietos con las abuelas. En donde todos pierden su status y se vuelven parte de esa masa gritona.
Creo que es un espectáculo con una carga social y cultural muy fuerte, es una coreografía montada para el goce de la gente y a pesar de que a veces se ve falso el espectador siempre quiere saber lo que va a pasar.
La lucha libre: El happening
La lucha libre en México ha sido una tradición por casi un siglo. En este caso visitamos la “meca” de este grandioso espectáculo, La Arena México. Mis primeras impresiones fueron que era un lugar enorme e impresionante. Luces por todos lados, pantallas, y un ring en el centro. Alrededor de este cuadrilátero se sienta la afición para ver por todos lados como se dan con todo. Poco a poco se fueron llenando los asientos con fanáticos de los madrazos. Como en todo espectáculo, había vendimia. Papitas, pizzas, refrescos, cerveza y memorabilia como máscaras, llaveritos y todos los muñequitos de los ídolos luchadores.
Trataba de absorber todo el momento. No dejaba de observar las cosas a mi alrededor, me tenían fascinada, el mejor de los ambientes. Podíamos ver desde la porra de tepito que invariablemente ahí está, los licenciados que acaban de salir del trabajo, la familia con los niños en uniforme escolar, y los niños fresas de la Ibero. Todos lucen diferentes pero están ahí por la misma razón. Prueba de que el entretenimiento es universal.
La lucha de la noche pertenecía al Hijo del Perro Aguayo. Por todos lados veíamos gente apoyándolo con camisetas y cintas para la cabeza que leían “Perros del mal”. Un personaje particular llamó mi atención. Un hombre, mayor de 50 años, sentado en primera fila agitando un cencerro con una camiseta que decía “Telésforo y amigos” ¿Quién es y qué hace aquí? Sin duda es algo que es parte de una tradición, me encantaría saber más.
La lucha como tal es el centro de atención, pero a su alrededor se crea un universo. Un lengauje propio, una manera de pensar, un estilo de vivir. Espero que no se pierda esta tradición que todo mexicano debe vivir al menos una vez en la vida.
Por cierto, lo que más disfruté fueron los gritos de Monty.
Natalia
Me costó trabajo llegar porque para todos era nuestra primera vez. Tenía un poco de incertidumbre porque no sabía que esperar de un evento tan popular como lo es la lucha libre. Mi primera impresión fue de asombro, no esperaba que la Arena México fuera tan grande.
Considero que el espectáculo es muy parecido a ir a un partido de fútbol; nos encontramos que afuera de la Arena hay vendedores ambulantes que venden todo tipo de artículos relacionados a la lucha como máscaras, disfraces de los luchadores más importantes, pulseras, playeras, plumas, etc., dentro del recinto hay vendedores con comida y refrescos o cerveza, y por último encontramos que también hay dos bandos que tiene cada uno su porra: los técnicos y los rudos.
El show esta muy bien montando, además del ring utilizan elementos audiovisuales. La iluminación y la música crea un mayor efecto entre el público, lo que lo hace todavía más animado. Además esta muy bien coordinado.
El lugar que me tocó estuvo muy bien porque no fue ni tan adelante pero tampoco muy atrás, pude ver perfecto las luchas y observar al público en general. Durante todo el show se vive una gran intensidad y una montaña de emociones.
El ambiente que se vive es bastante familiar, lo que me dejó un poco sorprendida, uno podría pensar que fuera un espectáculo para hombres y para nada es así. Los niños más pequeños son lo más animados y para las mujeres pareciera un lugar de catarsis, donde pueden expresarse y desahogarse libremente. Ahí los estratos sociales no cuentan, la gente solamente esta pendiente de apoyar a su favorito y odiar al enemigo. Es increíble ver como se apasiona la gente.
En mi experiencia puedo decir que ir a las luchas es algo se debe de hacer por lo menos una vez en la vida. Además son una muestra de la cultura mexicana, tanto que podrían ser un icono. Los luchadores tienen toda una preparación detrás y mis respetos porque lo que hacen tiene un gran mérito. Y para muchas personas, sobretodo los niños, son un modelo a seguir por lo que también tienen una gran responsabilidad.
Arena Mexico, 8:30 PM
El juego de luces comienza, de la parte mas alta emerge la figura de un hombre enmascarado, un hombre con identidad desconocida, un heroe anonimo que se prepara para recrear, una vez mas, la eterna lucha del bien contra el mal.
Existen algunos deportes que se consideran como parte de la cultura... en Estados Unidos el Beisbol, Inglaterra el criket, Irlanda el rugby, Korea del Sur el Taekuando, Mexico la lucha libre.
Atletas antiatleticos que se golpean a distra y siniestra para demostrar su supremacia, una multitud enardecida que grita en apoyo de los dos bandos, un apoyo viceral que no respeta edad, ni genero... y mucho menos posicion social.
El simple hecho de estar ahi, entre el sudor, los gritos y las chelas te hace parte de un mundo. Un mundo que tiene su propio lenguaje, pues pese a la violencia del espectaculo, esta se ve limitada al ring; el publico es consiente de que la lucha en la que estan inmersos solo pueden involucrarse con gritos.
Desde la seniora madre de cuatro que vitorea su deseo de ver sangre derramada, hasta el junior que freneticamente mienta madres al bando contrario. Ninios pintando dedo, abuelos en primera fila que reciben a los gladiadores caidos. Cronistas que viven del conocimiento de este deporte, y fanaticos que mueren por poder entrar a la arena para apoyar.
A diferencia de otros deportes, el aficionado de la lucha, respeta a su oponente y le aplaude al verlo caer, o lo enaltece si logra vencer.
Una atraccion turistica, un reflejo de nuestra cultura, una mezcla de emociones, un desafio al tiempo... mas que un deporte, una concepcion del mundo.
El ir a las luchas era un evento muy emocionante para mi ya que muchas personas me habían contado lo divertidas que eran, aparte de que algo nuevo y fuera de lo común siempre genera en uno emoción y expectativa.
Me sorprendí al llegar porque nunca pensé que el lugar fuera tan grande, no esta ubicado en una zona muy bonita que digamos, entonces iba con un poco de miedo cuando llegamos, cuidando mi bolsa y las pocas pertenencias que llevaba dentro de ella, ya que no quise llevar muchas cosas.
Afuera se encuentran muchos puestos de vendedores ambulantes ofreciéndote productos de todo tipo, muy parecido a los estadios. Encuentras bandas, posters, playeras, plumas, fotos, las famosas máscaras, etc…
Ya adentro puedes comprar comida y tomar cervezas o refrescos. Ves todo tipo de gente, desde gente que se ve muy humilde a gente “fresa”, hay muchos niños, cosa que no me esperaba. Siempre pensé que las luchas eran un show que los hombres veían, pero me impacté porque aparte de los jóvenes y señores, ves también a niños, a señoras, a chavitas e incluso a viejitas. Me gustó que el ambiente fuera así, porque es ese lugar y en el momento de las luchas no existen las clases sociales, la edad ni el género.
Hay gran variedad de comida, venden papitas,
Se me hizo muy divertido, al principio yo observaba todo, veía como la gente gritaba y apoyaba con todo a su luchador, ya fuera al rudo o al técnico…me daba mucha risa ver a las señoras mentando madres e igual o más metidas que el esposo; por todos lados escuchabas gritos, porras, chiflidos, de todo. Obviamente cuando vi como era todo, y me empecé a meter más y más en el ambiente ya empecé a gritar y me emocioné mucho. Se me hizo muy chistoso y divertido.
Todo ayuda a que uno se meta de lleno en el show, obviamente el espectáculo que ofrecen los luchadores, la iluminación, como los presentan, el sonido, etc…incluso las mujeres que salen en bikini entre cada lucha, provoca en los espectadores más diversión.
En mi opinión es una experiencia que vale mucho la pena, te diviertes, te transportas a otro momento y te olvidas de todo lo demás y de alguna manera me di cuenta que es un espectáculo que une a familias y a personas de todo tipo a pesar de la rivalidad que existe por apoyar a un rudo o a un técnico.
Desde el inicio de la cuadra, se podía ver cómo la gente empezaba a abarrotar el lugar, desde las afueras, empezando con los ambulantes hasta el estacionamiento, el cual estaba por llenarse.
La calle parecía un collage de máscaras, al parecer estaban todas, cada una con sus colores llamativos y diseños que las caracterizan; los revendedores se encontraban por todas partes, ofreciendo boletos a lado de la pasarela, o en el lugar que quisieras, y si les preguntabas, amenazaban con no dejarte en paz hasta que les compraras uno por lo menos; también se veían muy tentadoras las botanas que ofrecían a un precio bastante económico, (pepitas, cacahuates, nueces, papas, chicharrones, etc.), con todo y su limoncito, sal y chile. En cuanto pasaba el tiempo, había más gente caminando y comprando cosas, desde llaveritos, máscaras y pulseras. Llegó un momento en el que casi ya no se podía caminar libremente, el espacio personal de cada persona, era totalmente invadido, y eso más que nada, indicaba que ya era hora de entrar a la Arena México.
En la entrada, todos fuimos revisados respectivamente por un hombre y una mujer, quiénes pedían que abriéramos bolsos y nos dejáramos checar, para ver que no llevábamos algo que pudiera poner en riesgo a cualquier persona allá dentro.
Encontrar los lugares, fue un poco complicado, hasta que un señor se ofreció a ayudarnos, sin decirnos que nos cobraría indirectamente al final, pero no importaba, por lo menos, ya estábamos sentadas. Se empezaba a sentir la energía que había ahí dentro, la emoción de la gente por ver a su luchador favorito, quién al parecer, ese viernes 31 de agosto sería el “Hijo del Perro Aguayo”; todos esperaban con ansias esa lucha. Por mientras, la gente no dejaba de consumir todo lo que se vendía, refrescos, cervezas, cueritos, pizzas, las típicas tortas de jamón, milanesa, etc., tampoco dejemos de lado los dulces y chucherías que obviamente no podían faltar; a pesar de que estábamos cerca del ring, nos trataban de vender binoculares y las lucecitas de neón en varias formas (tiras, lentes, pelotas, etc.).
Llegaba gente de todo tipo, desde señoras que iban muy bien vestidas, hasta la “Porra de Tepito”, quienes en cada golpe no dejaban de hacer ruido, ya sea con expresiones altisonantes o sus grandes tambores y matracas.
Las luchas iniciaron; y lo que pude observar, era que la gente en la primera lucha, se preocupaba más por sentirse cómoda, es decir, iban al baño, compraban lo que se les antojaba antes de que se acabara, y no podía faltar algo que los identificara como seguidores de algún luchador en especial, para que en cierto momento, se pudieran identificar con algún otro fanático y así, iniciar una plática.
Algo que me sorprendió, fue haber visto gente del medio artístico disfrutando de las luchas como cualquier otra persona, bueno, en sí, sólo vimos a Alex Ubago, y junto con otras amigas, estamos seguras de que también llegó Alfonso Herrera, ya que lo vimos pasar en su automóvil.
Todo marchaba bien, las personas mostraban su fanatismo cada vez que podían, y de paso, nos contagiaban totalmente, hasta un punto en el que todos nos creímos parte importante de ese espectáculo, gritábamos, nos enojábamos, festejábamos; en pocas palabras, por unas horas, fuimos fanáticos de la lucha libre; no ví a nadie que no estuviera disfrutando del show, de hecho pensé que varios de mis compañeros reaccionarían totalmente diferente, y me dio gusto de que no fuese así.
Lo triste fue que al final, por la lucha que tanto esperábamos, se descalificaran a todos, por un golpe en los bajos que recibió uno de ellos, fue un poco decepcionante, pero nadie nos quitaba todo lo que habíamos vivido es día; una experiencia, que yo nunca había experimentado, y que en verdad me agradaría experimentar de nuevo.
La lucha libre, más que un deporte es un espectáculo, en donde si se pone atención, pareciera que ya todo lo tienen ensayado, la forma de hablarse, tratarse, enojarse con la gente que esta en contra de ellos y sonreírle a la que esta a su favor. Me parece un show 100% entretenido, siendo hasta cierto punto, un espectáculo familiar.
Cuando propusieron ir como parte de la clase a las luchas me pareció una gran idea. Desde hace mucho tenía ganas de ir y nunca lo había organizado. Al llegar a la Arena, lugar que como ya dije nunca había conocido, me sorprendió ver la cantidad de gente que estaba afuera, comprando o vendiendo o solamente viendo la mercancía de los puestos que ofrecen todo tipo de souvenirs: playeras, máscaras, llaveros y que cubren casi totalmente las paredes y las banquetas que rodean el lugar. En la calle muchísimo trafico, gente ofreciendo todavía entradas en todos los lugares de la arena, la fila de la taquilla largísima.
Entramos a la Arena y ocupamos nuestros lugares, pero todavía faltaba un poco para que empezara el espectáculo. En este momento me di cuenta del tamaño del lugar. Nunca me imaginé que fuera tan grande. Salimos de donde están las gradas y descubrimos que adentro de la Arena también venden los productos de los luchadores, supongo que son de más calidad que los de la calle, y tenían diseños que se alejaban bastante de lo que yo pensé que se pondría un fan de las luchas, pero cuando se empezó a llenar la arena entendí por qué. El tipo de gente que se da cita en la arena México es muy variado. Pude ver desde familias con niños chiquititos, obviamente enmascarados, gente mayor, que se notaba tenia experiencia, parejas, turistas y fresas. Claro que éstos compraron las playeras. Al llegar pensé que tal vez llamaríamos la atención ya que siento que cuándo estás en un lugar al que asistes por primera vez y sin saber bien que esperar, se nota. Pero al contrario, creo que a la gente le da gusto que su afición se vuelva la afición de más y la poca gente con la que interactué fue muy amable. Antes de que empezara, hablé con una pareja que estaba sentada atrás de mí. Me explicaron que ellos iban a las luchas como una vez al mes, pero no lo consideraban mucho, me dijeron que ellos iban para entretenerse, distraerse y desahogarse y que debería hacer lo mismo. Amablemente nos regalaron un programa con las luchas de la noche, nos indicaron a sus favoritos y nos explicaron donde estaban localizadas las porras y como la arena estaba dividida por bandos, rudos o técnicos.
Mi alrededor estaba en constante movimiento. Vendedores de todo tipo de cosas, luces, lentes, llaveros, máscaras, bandas, pizzas, tortas, dulces; cada uno gritando para promocionar sus mercancías. Opté por la cerveza. Toda la gente empezó a tomar sus lugares y muy puntualmente a las 8:30 pm empezaron a anunciar a los primeros luchadores. La rampa por donde aparecían estaba justo enfrente de nosotros por lo que teníamos una visión perfecta de ellos. Cada vez que uno se presentaba, aparecía en una pantalla enorme, un pequeño video y se escuchaba una canción. Me dio muchísima risa ver como en los videos no se veía nada de producción, tenían efectos malísimos y tomas peores, pero estaban proyectadas en una pantalla novedosa y su audio se dejaba oír en un equipo de sonido buenísimo. Yo creo que todo eso es parte de que las luchas son para el pueblo, y los luchadores parte de él. Antes de cada pelea bajaban a la entrada del ring muchas niñas en botas y bikini que, por lo que pude ver, no cumplían función alguna más que deleitar a los espectadores. Creo que hacían muy bien su trabajo.
La manera en la que se desarrolla la noche, es que la primera pelea, es supuestamente la peor, y la calidad de éstas va subiendo conforme pasa el tiempo. La primera pelea fue la única de pares y acabamos con equipos enteros. Junto con la calidad de las peleas, crece el nivel de producción. Esto se aprecia en los videos, los trajes de los luchadores, la cantidad de gente que rodea el ring, incluyendo gente de medios y otros que yo creo son los entrenadores o el equipo de cada luchador. La música es más fuerte y la multitud esta visiblemente más emocionada. Para mí la mejor pelea fue la penúltima, ya que para la última no entendí ni siquiera quien ganó ni nada pero tal vez fue solo mi autismo.
Desde la primera pelea pudimos ver como los fans y las porras entraban en calor, gritando improperios tanto a los luchadores como a los miembros del otro bando. Se puede ver en la gente cono realmente admiran a sus luchadores y que asistir a la arena tal vez es lo mejor de la semana.
Nunca me había dado cuenta de la habilidad tan grande que tienen los luchadores. Son verdaderos atletas. Yo no podría hacer ni una sola de las acrobacias que vi el viernes por la noche, me percaté de las exigencias físicas que han de tener. Y decir que hay gente que lo considera solo un show.
Asistir a éste espectáculo fue una gran experiencia. Fue una parte de la ciudad y de su gente que yo nunca había vivido y de la que pude aprender mucho. Me impresionó el multiculturalismo, el hecho de que en un mismo lugar se pueda encontrar gente tan diversa. También la producción, la pasión. Espero no dejar pasar mucho tiempo antes de dejar otro viernes mis planes normales, que a decir verdad después de esto ya no veo tan divertidos, y darme otra vuelta por la Arena.
Joe.
Florencia
Fecha: Viernes 31 de Agosto del 2007 a las 20:30 horas.
Lugar: Arena México, ubicada en la calle Dr. Lavista No. 197 Colonia Doctores.
Tras mas de dos horas de recorrido en la cuidad de México, aproximadamente a las 9 y cuarto de la noche por fin llegue a la Arena México. Para variar estaba lloviendo y yo un poco enferma de la garganta, por suerte encontré estacionamiento muy cerca de la entrada. Al momento de pasar por las calles llenas de puestos en los que vendían mascaras, llaveros, playeras y todo tipo de artículos relacionados con la lucha libre me sentí muy atraída y mas con la gente que te aborda diciendo “lleve la mascara güerita”, “¿qué va a llevar gúerita?” y los clásicos “¿tiene boletos? (traducción: si no tiene boletos yo le vendo unos en muy buen lugar)”, sin embargo por la demora no pude detenerme a ver bien los artículos.
Era la primera vez que asistía a las luchas así que cuando entre al edificio estaba muy emocionada, tanto que entre pro a primer puerta que encontre, al intentar ingresar me dijeron: “no señorita, sus entradas son para el ring y es del otro lado” supongo que hice una cara de “¿Qué?” por que un joven que trabajaba ahí se ofreció a llevarme a la otra entrada. Nuestros lugares estaban en la fila 7.
Al entrar al lugar el ambiente te absorbe y entras en un estado de euforia en el que gritarle a los luchadores es relajante y divertido, ya que sacamos todo lo que tenemos dentro (en mi caso fue el estrés de haber estado mas de dos horas en el coche para poder llegar), las personas que asisten son de diferente status y eso no impide que puedan relacionarse y disfrutar del espectáculo, en la fila de atrás estaban unos chavos medio fresas, a un lado teníamos a un señor que estaba con sus dos hijitos y del otro lado a una pareja que se agandallo dos lugares y tras varios minutos de hacerse lo que no pasaba nada se fueron y nos dejaron sus lugares. Por otro lado había extranjeros, también artistas y los clásicos señores que son súper fans y tienen sus lugares en primera fila y que llevan playeras iguales y campanas para sonarlas cada vez que sale ven una buna jugada. Pero los que mas ambiente tenían eran los de las porras que hasta instrumentos para hacer ruido llevaban.
La energía se contagia al momento de las peleas, la gente se transforma y empieza a gritar cantidad de palabras, en especial groserías e insultos, eso sin contar todo tipo de señas obscenas que se dirigen a los luchadores. En mi caso estaba enferma de la garganta, pero eso no impidió que me pusiera como loca a gritarles a todos los luchadores sin saber quienes eran, contra quien luchaban ni nada pro el estilo, pero el tener a Iker al lado fue una gran inspiración, ya que fue la persona a la que mas vi y escuche gritar en toda la Arena.
En cuanto a los luchadores no tenia ni idea de quienes eran, ya que en mi pequeña (yo diría casi nula) cultura sobre la lucha libre solo conocía al Místico, al Santo, la parka, el perro aguayo, blue demon (un poco viejos jaja) y ya … pero la ver la lucha estelar note que uno de los luchadores era uno que salía en un programa de televisión llamado los 5 magníficos y me entere que era el hijo del perro aguayo. He ahí cuando relacione todas las playeras que letreros que veía con leyendas como: “pocos son los elegidos. Perros del mal”, “Dios perdona, los perros no”. Lo interesante de todo esto es la cantidad de gente que los apoyaba y que se sentía orgullosa de llevar la playera, aunque al final perdieron, pero eso no importo!!! Al terminar la lucha con todo y su derrota fueron los que se quedaron en el ring y a los que la gente aplaudía.
Las edecanes son fundamentales en las luchas, simplemente al salir los hombres se volvían locos al verlas salir y les gritaban, les chiflaban y se emocionaban mas al verlas que al ver a los luchadores, claro ellas felices entre mas les gritaban mas vueltas daban y mas mostraban las pompas o las bubis, son tan famosas que hasta en la pagina de Internet de la CMLL (consejo mundial de lucha libre) tiene su propio apartado en el que salen para que las conozcas.
La verdad no se mucho de luchas así que ahí me entere que existían dos bandos: los rudos y los técnicos. Los rudos son mas agresivos y groseros, se podria decir que son los “malos” y los técnicos son mas limpios para jugar, son los que mas apoyo tienen y juegan el papel de los “buenos”.
Dentro de la Arena México venden todo tipo de cosas: playeras, mascaras, llaveros, cintas, aretes con luces de colores, refrescos, cervezas, papas, sopas instantáneas, etc.
Al ver las luchas en la televisión se ven muy exageradas y fingidas, en vivo eso no cambia mucho ya que es un espectáculo, pero el ambiente que se vive es muy divertido y relajante. Ver las piruetas y maromas que daban los luchadores fue muy divertido ya que algunos de ellos ya son un poco grandes y se ven muy chistosos luchando.
La experiencia de ir a las luchas me encanto, es mas pienso volver, en especial si hay alguna en la que pelee el Místico…. Eso si la próxima vez que vaya iré mas preparada para comprar mi playerita del Místico o mínimo una de los perros del mal…
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